PSICOLAX

"Cuando sabes verdaderamente quien eres, vives en una vibrante y permanente sensación de paz. Puedes llamarla alegría, porque la alegría es eso: una paz vibrante de vida."

Eckhart Tolle

Wednesday, April 18, 2018

Disfrutemos del amor


Está demostrado que disfrutar de una relación afectiva de calidad beneficia a la salud física y mental, seguramente disminuyendo el estrés y las consecuencias de los traumas, y mejorando el sistema inmunitario. También nos anima al crecimiento personal y a asumir los riesgos que todo desarrollo trae consigo.
Está demostrado que disfrutar de una relación afectiva de calidad beneficia a la salud física y mental, seguramente disminuyendo el estrés y las consecuencias de los traumas, y mejorando el sistema inmunitario. También nos anima al crecimiento personal y a asumir los riesgos que todo desarrollo trae consigo.
Además, teniendo en cuenta la manera de vivir actual, muchos de nosotros sólo contamos con nuestra pareja a la hora de encontrar apoyo y consuelo. Con lo que la calidad de esa relación aún adquiere más importancia.
Saber que un ser querido “está ahí” para consolarnos en caso de necesidad, para compartir nuestras alegrías y nuestros planes, es una bendición que bien merece la pena cuidar y mimar para crezca adecuadamente o, en caso de necesidad, merece la pena curar.
Y por suerte parece que empezamos a entender que es posible solicitar ayuda profesional que nos permita sanar relaciones matrimoniales o familiares que se encuentran deterioradas. Lo que supone que dejamos de pensar que las relaciones amorosas están en manos del destino o de la suerte y que se trata, más bien, de procesos que podemos tratar de entender para corregir lo que nos esté impidiendo disfrutar de una relación reconfortante.
Y una buena parte de lo que nos conviene entender, si queremos disfrutar de una relación satisfactoria, son las emociones que están implicadas. Y no siempre resulta fácil, ya que algunas de esas emociones permanecen agazapadas detrás de la posición rígida y de cortos vuelos que suele asumir cada miembro de la pareja en conflicto.
Y cuando surgen emociones que han estado a la sombra durante mucho tiempo puede que comencemos a ver a nuestra pareja con otros ojos, lo que nos permitirá entender que, más que por la mala fe, ha estado comportándose de manera hiriente para nosotros espoleada por la desesperación, por el miedo a perdernos, por la angustia de sentirse abandonada. Y esto hará que algo se mueva en nuestro interior. Y cambiaremos nuestra visión de nosotros mismos cuando surjan nuestras propias emociones, y también comprenderemos el papel que hemos desempeñado en la construcción de nuestra relación amorosa, en sus glorias y en sus miserias.
Y por fin, nuestras estructuras mentales se harán más flexibles y quedarán muchos huecos para que aniden la confianza, la sensación de sentirnos protegidos, entendidos, apoyados. Para que nos sintamos satisfechos de darle a esa persona tan importante para nosotros todo lo que ella necesita para que se atreva a asumir riesgos y a abrirse.
Y entonces dejaremos a un lado la sensación de impotencia y pasaremos a asumir activamente la certeza de ser capaces de cultivar adecuadamente nuestra relación amorosa. Dejaremos de culpar al otro y comprenderemos cuál es nuestra responsabilidad. Nos centraremos en nuestros temores y deseos apartando la vista de los errores del otro. Y, sobre todo, nos alejaremos del aislamiento para entrar de cabeza en la conexión.
Todo este apasionante proceso puede resultar muy complicado, incluso con la ayuda de un profesional. Así que conviene que nos armemos de paciencia y de buena voluntad.
Prometo seguir aportando mis humildes reflexiones para contribuir a que podamos sortear los obstáculos que nos impiden disfrutar de eso que tanto anhelamos: el amor.


Autor del post: 

joseavelinogp@gmail.com (José Avelino García Prieto)

Tuesday, April 17, 2018

el amor y las tormentas... (Murakami vs. Sontag)

"Preguntamos todo sobre el amor. Le pedimos que sea anárquico. Le pedimos que sea el pegamento que une a la familia, que le permita a la sociedad ser ordenada y permita que se transmitan todo tipo de procesos materiales de una generación a la otra. Pero creo que la conexión entre el amor y el sexo es muy misteriosa. Parte de la ideología moderna del amor es asumir que el amor y el sexo siempre van juntos. Puede ser, supongo, pero creo más bien en el detrimento de uno o de otro. Y probablemente el más grande problema para los seres humanos es que simplemente no aman. ¿Por qué la gente quiere estar enamorada? Eso es muy interesante. En parte, quieren estar enamorados de la forma en la que uno quiere subirse de nuevo a la montaña rusa, aunque sabes que te va a romper el corazón. Lo que me fascina sobre el amor es lo que tiene que ver con las expectativas culturales y los valores que se le han impuesto. Siempre me han asombrado las personas que dicen “me enamoré, estaba enamorado loca, apasionadamente y luego tuve una aventura.” Y luego te describen un montón de cosas y preguntas “¿Cuánto duró?” Y la persona responderá “Una semana, no podía soportarlo.”"
"He amado apasionadamente a personas con quienes no me hubiera acostado por ningún motivo, pero creo que eso es otra cosa. Esa amistad-amor que puede ser una emoción tremendamente apasionada, y ser tierna e incluir el deseo de abrazar o lo que sea. Pero eso no quiere decir que quieras quitarle la ropa a esa persona. Aunque ciertos amigos pueden ser eróticos. Oh, creo que la amistad es muy erótica, pero no necesariamente sexual. Creo que todas mis relaciones son eróticas: no puedo imaginar querer a alguien a quien no quiera tocar o abrazar, así que siempre hay un aspecto erótico hasta cierto punto."
Susan Sontag
Y ahora en los siguientes párrafos, uno de mis escritores preferidos, describe a la perfección, los momentos posteriores al final del proceso de la ruptura de una relación...
"Y una vez que la tormenta termine, no recordaras como lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entro en ella. De eso se trata esta tormenta."
"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta."
Haruki Murakami
LA GLORIOSA MAÑANA DE ABRIL EN QUE ME CRUCÉ A LA CHICA 100% PERFECTA PARA MÍ
Por Haruki Murakami
Una gloriosa mañana de abril del año 1981, caminando por una callecita transversal del distrito Harajuku de Tokio, me cruzo con la chica 100% perfecta para mí.
Para ser franco, no es especialmente despampanante. Nada en ella llama la atención, ni siquiera la manera de vestir, y el pelo conserva todavía la marca de la almohada. Tampoco es especialmente joven (ha de andar cerca de los treinta: o sea que ni siquiera califica como chica, si hablamos con propiedad). Pero aun así, y ya a cincuenta metros de distancia, sé que es la chica 100% perfecta para mí. Desde el momento en que la vi empecé a sentir este temblor en el pecho y tengo la boca más seca que el desierto.
Cada uno de ustedes ha de tener su tipo favorito de chica: las de tobillos finos, las de ojos grandes, las de manos hermosas; quizá se sienten atraídos sin saber por qué a esas chicas que se toman su tiempo para comer. Yo también tengo mis preferencias. A veces en un restaurant me quedo mirando arrobado a una chica de otra mesa sólo por la forma de su nariz. Pero nadie puede garantizarnos que la chica 100% perfecta para nosotros responda a nuestros gustos predeterminados. A pesar de mi debilidad confesa por cierta clase de nariz, no puedo recordar ni remotamente la forma que tenía la de ella. Lo único que recuerdo de verdad es que no había nada en ella que llamara la atención.
Ya sé que es extraño. Me imagino contándoselo a un amigo:
Ayer me crucé por la calle a la chica 100% perfecta para mí.
¿Sí? ¿Era muy hermosa?, diría él.
No especialmente.
¿Pero era tu tipo de chica?
No sé, no puedo acordarme nada en concreto de ella. Ni el color de ojos ni el tamaño de las tetas…
Qué cosa más rara, diría mi amigo, ya aburrido. ¿Y qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?
No, tendría que contestarle yo. Sólo me la crucé por la calle. Ella venía caminando del este hacia el oeste; yo iba del oeste al este. Y era una mañana gloriosa.
Que se volvería realmente gloriosa si me animara a hablarle. Media hora bastaría –para preguntarle cosas de ella, para hablarle de mí y especialmente para explicarle las complejidades del destino que condujeron nuestros pasos hasta esta calle transversal de Harajuku, en esta gloriosa mañana de abril. Sería un monólogo lleno de detalles secretos perfectamente encastrados entre sí, como esos viejos relojes construidos en los tiempos en que la paz reinaba en el mundo. Después de aquella conversación en la calle iríamos a almorzar a alguna parte, y después al cine o a un bar a tomar unos tragos. Con un poco de suerte terminaríamos en la cama. Así es como golpea el destino la puerta de nuestro corazón.
Pero la distancia entre ella y yo se ha acortado ahora a menos de quince metros. ¿Cómo hacer para abordarla? ¿Qué decir?
“Buen día, preciosa. ¿Puedo robarte media hora de tu valiosísimo tiempo?” Ridículo; me consideraría un vendedor de seguros.
“¿Podrías decirme dónde hay un lavadero automático cerca?”. Igual de ridículo: no llevo ninguna bolsa de ropa sucia.
Quizá lo mejor sería decirle la verdad: “¿Sabes que eres la chica 100% perfecta para mí?”.
No. No me creería. E incluso si me creyera, no le interesaría hablar conmigo: “Lo lamento”, me diría, “puede que yo sea la chica 100% perfecta para ti, pero tú no eres el chico 100% perfecto para mí”. Y si ocurriera eso, yo me derrumbaría en pedazos. Nunca me recobraría del impacto. Ya tengo treinta y dos años; y ésa es la clase de cosas que vienen con la edad.
Cuando por fin nos cruzamos es justo delante de un puesto de flores. Una levísima masa de aire cálido toca mi piel. El asfalto está húmedo, el aroma de las flores también. Yo no consigo dirigirle la palabra y ella tiene puesto un suéter blanquísimo y lleva en la mano derecha un sobre igual de inmaculado. Está yendo al correo a despachar esa carta. Que estuvo toda la noche escribiendo, a juzgar por el cansancio de su mirada y el estado de su peinado. Quizás ese sobre contiene todos sus secretos.
Unos pasos después de cruzarme con ella me doy vuelta a mirarla, pero ya se ha esfumado entre la multitud.
Y, como siempre sucede, recién ahora se me ocurre qué tendría que haberle dicho –aunque hubiera sido demasiado largo, y demasiado complicado de decir en la calle, a una desconocida. Las ideas que se me ocurren carecen por lo general de eficacia.
El monólogo habría empezado con “había una vez” y terminado con “qué historia triste, ¿no?”.
Había una vez un chico y una chica. El chico tenía dieciocho años y la chica dieciséis. Él no era especialmente apuesto y ella no era especialmente hermosa. Eran un chico y una chica como cualquier otro. Pero los dos creían con todo su corazón que en algún lugar del mundo había un chico 100% perfecto y una chica 100% perfecta para ellos. Sí, los dos creían en milagros. Y el milagro ocurrió.
Un día los dos se cruzaron en una esquina.
“Alucinante”, dijo él. “Te estuve buscando toda mi vida. Aunque no me creas, eres la chica 100% perfecta para mí”.
“Y tú eres el chico 100% perfecto para mí”, dijo ella. “Eres tal como te imaginaba. Es como un sueño”.
Se sentaron en el banco de un parque, tomados de las manos, y se contaron la historia de sus vidas. Hablaron durante horas. Ya no habría soledad para ellos: habían encontrado a la persona 100% perfecta. Un milagro, un milagro cósmico.
Sin embargo, mientras conversaban, un ínfimo matiz de duda fue asomando en sus corazones: ¿podía ser que los sueños se hicieran realidad tan fácilmente? En un silencio de la conversación, el chico le dijo a la chica:
“Probémonos. Por una única vez. Si realmente somos 100% perfectos para el otro, volveremos a encontrarnos. Y cuando eso ocurra sabremos que somos el uno para el otro, y nos casaremos, ese mismo día. ¿Qué dices?”
Ella asintió: “Es lo que tenemos que hacer”.
Así que se levantaron del banco y se alejaron por el parque, uno en dirección al este y el otro hacia el oeste.
Pero el trato que habían convenido era por completo innecesario. De hecho, jamás debieron comprometerse a tal cosa, porque eran realmente el uno para el otro, y sólo un auténtico milagro había permitido que se encontraran. Pero, claro, cómo habrían de saber tal cosa dos mocosos como ellos.
Las caprichosas mareas del destino procedieron entonces a sacudirlos sin piedad. Un invierno, tanto el chico como la chica pescaron una terrible gripe que atacó la ciudad. Luego de tenerlos más de una semana entre la vida y la muerte, el virus remitió, pero les borró la memoria. Cuando despertaron, ambos carecían de todo recuerdo de su vida previa a la enfermedad.
Como eran dos jóvenes voluntariosos y decididos, lograron a través de esfuerzos incansables ir adquiriendo los recursos necesarios para interactuar nuevamente en sociedad. Gracias al cielo, pudieron convertirse en ciudadanos de bien, que se orientaban perfectamente cuando tenían que hacer combinación de líneas en el metro o llamadas telefónicas de cobro revertido. De hecho, incluso fueron capaces de enamorarse de nuevo, llegando a veces a estar con la persona 75%, hasta 80% perfecta para ellos.
El tiempo pasó con asombrosa rapidez. Pronto él tuvo treinta y dos años y ella treinta. Y una mañana maravillosa de abril del año 1981, él andaba buscando un bar donde tomarse una buena taza de café y ella iba al correo a despachar una carta. Él iba caminando en dirección al oeste y ella iba en dirección al este por la misma callecita transversal del distrito Harajuku de Tokio. Cuando se vieron, un leve chispazo iluminó durante el más breve de los instantes los pasillos vacíos de sus memorias. Cada uno de los dos sintió un temblor en el pecho y supo:
Es la chica 100% perfecta para mí.
Es el chico 100% perfecto para mí.
Pero aquel destello de sus memorias fue demasiado leve y ni el uno ni el otro tuvo la claridad de pensamiento que había tenido catorce años antes. Se cruzaron sin decirse una palabra y cada uno siguió su rumbo, hasta perderse en la multitud, para siempre.
Qué historia triste, ¿no?
Sí, eso es exactamente lo que debería haberle dicho.
...
A los que no tenéis miedo a ser uno y no sentiros solos.
A los que no queréis estar con alguien solo por tener compañía.
A los que sabéis que el amor es demasiado grande como para centrarlo en una sola persona de forma exclusiva.
A los que habéis descubierto que el amor empieza queriéndose a uno mismo y dando lo que somos a los demás.
A los saben que enamorarse no significa dependencia ni sometimiento.
A los que sois felices compartiendo con todos los que os rodean y no abandonáis a vuestra familia o amigos por una pareja.
A los valientes y a los espíritus libres.
Feliz día de los solteros enamorados de todo!
Marianne Zinha
y para quien quiera ver como la naturaleza crea corazones, aquí dejo este álbum de FaceBook con más de 50 fotografías...
https://www.facebook.com/charlie50mas/media_set?set=a.10201431979393940.1073741826.1608726426&type=3


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Monday, April 16, 2018

5 COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE HACER UN GRAN CAMBIO EN TU VIDA

1. Ningún trabajo, proyecto o situación es perfecto. Todos los caminos tienen sus pros y sus contras

“¡Sigue tu pasión!”
Cuánto daño ha hecho esa frase…
Mucha gente lee a los grandes gurús del “haz lo que te apasiona” y llegan a la conclusión de que, escondido en alguna parte, se encuentra su trabajo perfecto. Un trabajo que, una vez que lo encuentres, hará que todo encaje como un puzzle: estarás siempre motivado, harás tus tareas diarias sin ningún esfuerzo y vivirás con una sonrisa permanente en la cara.
Si eres de los que se ha creído esa historia, siento romper tus ilusiones, pero debo decirte que no existe el Santo Grial que buscas.
La cierto es que ningún trabajo, por muy bueno que parezca, es perfecto:
  • Si quieres que te paguen más, te exigirán más
  • Si quieres más poder, te pedirán más responsabilidad (y más estrés)
  • Si quieres más libertad, necesitarás más disciplina
  • Si quieres algo fácil, será más aburrido
  • Si quieres algo desafiante, será más difícil.
Todo, absolutamente todo, tiene sus pros y sus contras, y por mucho que te apasione lo que haces, siempre tendrás días malos, cosas que te no apetezca hacer y momentos en que querrás mandarlo todo a la mierda. Así que revisa tus expectativas si no quieres darte de bruces con la realidad.
La clave está en tener claro qué es lo quieres y cuáles son tus valores. Pregúntate qué es lo más importantes para ti en tu trabajo y busca algo que se acerque lo máximo posible a esa descripción. De esta manera conseguirás estar mayormente satisfecho la mayor parte del tiempo.

2. Hagas lo que hagas, siempre te sentarás sobre el mismo culo

Cuando tenemos un problema tendemos a buscar soluciones en el exterior, sin pararnos a pensar que quizá –sólo quizá– el problema lo tengamos nosotros.
Esto suele darse mucho con el tema del trabajo. Creemos que es la causa única de nuestra infelicidad y que “si consiguiésemos ese otro empleo tan bueno ENTONCES todo sería fantástico y maravilloso.” Sin embargo, cuando por fin lo conseguimos, nos sentimos igual de vacíos que antes porque el problema no estaba en el trabajo, sino en nuestra actitud frente al trabajo o en que teníamos unas expectativas irreales, como vimos en el punto anterior.
Esta misma situación es aplicable a muchos otros aspectos externos de nuestras vidas, como por ejemplo la relaciones (si estuviese con esa chica ENTONCES…), el dinero (si ganase 1000 euros más ENTONCES…) o las posesiones materiales (si tuviese ese nuevo coche ENTONCES…).
Es cierto que muchas veces el problema SÍ es el trabajo o algo externo (yo soy el primer partidario de irse una temporada a Tailandia para salir de un entorno tóxico), pero es algo sobre lo que conviene pensar tranquilamente antes de tomar una decisión drástica.
Una buena manera forma de distinguir entre ambos casos es hacerte la siguiente pregunta:
“¿Estoy huyendo de algo o de verdad quiero eso?”
Sé brutalmente honesto contigo mismo; al fin y al cabo, tú eres el único que sabe la respuesta correcta. Y recuerda: intentar huir de ti mismo utilizando un trabajo como excusa es inútil, porque hagas lo que hagas siempre te sentarás sobre el mismo culo.

3. Hay una gran diferencia entre que te guste LA IDEA de hacer algo y el REALMENTE hacerlo

Los primeros meses de una relación amorosa suelen ser maravillosos. Presa del enamoramiento, idealizas a la otra persona y crees que has encontrado a la pareja perfecta. Tu mente sólo es capaz de ver sus virtudes y oculta sus defectos, y mientras dura la ilusión vives en los mundos de yuppie, donde todo es de color rosa y los unicornios trotan felices por las calles.
Pero poco a poco, la neblina se va despejando y llega un día en que te das cuenta que esa persona especial no era tan perfecta como creías. También se tira pedos, tiene sus días malos y hay aspectos de su personalidad que no te gustan. Ahí es cuando empiezan las discusiones, las peleas y esas cosas tan divertidas.
Cuando te enamoras perdidamente de alguien a los 15 años no te enamoras de la persona, sino de la idea que tienes de esa persona, y con los trabajos pasa exactamente igual. El problema está en que hay una gran diferencia entre que te guste LA IDEA de un trabajo y realmente HACER ese trabajo:
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de emprender y del autoempleo. Es más difícil que te guste el HECHO de que tu sueldo es directamente proporcional a tu esfuerzo, y que si la cagas tú eres el único que sufrirá las consecuencias.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser funcionario. Es más difícil que te guste el HECHO de que vas a trabajar en lo mismo el resto de tu vida, que algunos de tus compañeros no darán ni palo al agua y aun así ganarán lo mismo (o incluso más) que tú, y que el gobierno de turno puede quitarte las pagas extra cuando les dé la gana.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser CEO de Microsoft. Es más difícil que te guste el HECHO de que vas a tener que soportar muchísima responsabilidad, estrés y jornadas de trabajo inacabables.
  • Es fácil que te atraiga LA IDEA de ser presidente del gobierno. Es más difícil que te guste el HECHO de que hagas lo que hagas y seas del partido que seas, habrá personas e incluso canales de televisión al completo que te odiarán y te machacarán a diario.
La mayoría de cosas parecen mucho más atractivas de lo que son realmente. Por eso, antes de decidirte por un trabajo que no conoces y que en apariencia es maravilloso, te recomiendo que hables con alguien que ya haya seguido el camino que tú quieres seguir.
Hazle la pregunta que recomienda Josh Kauffman...
“Respeto mucho lo que estás haciendo, pero imagino que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. ¿Te importarías compartirlas conmigo? Sabiendo lo que sabes ahora, ¿merece la pena?”
De esta manera podrás examinar la decisión sin idealizarla y tomarla SÓLO si es realmente lo que quieres hacer.

4. Siempre que puedas, prueba primero

En el mundo del software, los tests están a la orden del día. Todos los programas se prueban en un entorno controlado antes de salir al mercado para comprobar que funcionan correctamente.
Afortunadamente, tú puedes hacer lo mismo con tu vida. Antes de tomar una decisión importante que no tenga vuelta atrás, puedes hacer pequeñas pruebas para saber si realmente es lo que quieres. Esto es algo que te recomiendo especialmente si estás pensando en dejar tu trabajo para empezar un negocio online.
Ahora que se ha puesto de moda lo de ser emprendedor, todo el mundo quiere montar algo en Internet. La red de redes tiene un bajo coste de entrada y la idea de tener más control sobre tu vida y crear algo por ti mismo suena muy atractiva, pero como vimos en el punto anterior el emprender es un pack completo que viene con otros componentes que no son tan bonitos: decisiones, responsabilidad…
Hay mucha gente que pasa de líos y prefiere trabajar 40 horas a la semana a cambio de un sueldo seguro a final de mes y desconectar en cuanto sale de la oficina, y a mí me parece fenomenal. Por eso, si no estás seguro si un negocio online es para ti, lo mejor que puedes hacer es empezarlo en tu tiempo libre y ver qué tal. Si al cabo de un tiempo te gusta más que tu empleo actual y estás generando suficientes ingresos, entonces puedes hacer el cambio.
Obviamente, no siempre se puede probar antes de elegir. A veces hay que lanzarse al vacío sólo con la información que nos han contado otros que ya lo hicieron. En ese caso, el siguiente punto te será de extrema utilidad.
NOTA: Vivir al Máximo no recomienda aplicar la técnica del test simultáneo con tu pareja, ni se responsabiliza de los resultados de los resultados que esto pueda acarrear.

5. Recuerda siempre tu por qué

A principios de año, mi amigo Miguel me pidió que compartiese con él mi consejo favorito de desarrollo personal. Esto fue lo que le dije:
La mayoría de la gente vive en piloto automático. Hacen ‘lo que hace todo el mundo’, o se dejan llevar por su primer impulso.
Un día se levantan de la cama, no les gusta lo que ven a su alrededor y entonces se preguntan: ¿cómo narices he acabado aquí?
Para evitarlo, ten muy claro por qué haces lo que haces.
Cuando tomas una decisión importante como cambiar de trabajo, no puedes dejarte llevar por tu primer impulso ni imitar a los demás. Tienes que pensar por ti mismo y tener claro POR QUÉ has tomado esa decisión si es que acabas tomándola. Aquí no valen medias tintas: debes tenerlo brutalmente claro. Aun así, inevitablemente te surgirán dudas, pero si estás conectado a ese POR QUÉ no podrán contigo.
Si estás en un callejón sin salida, no deberías tener problema para encontrar tus POR QUÉs...

Conclusiones

Volviendo al comentario de Daniel sobre cómo lidiar con el periodo de transición y las dudas al que a veces nos toca enfrentarnos después de hacer un gran cambio: creo que más que usar técnicas especiales, lo ideal es trabajar tus creencias y meditar bien tu decisión antes de tomarla.
Este es un resumen de mis recomendaciones al respecto:
    1. Si después de leer los 3 primeros puntos sigues teniendo claro que necesitas un cambio, sea en el área de tu vida que sea, ADELANTE. Nunca he compartido aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, así que tienes todo mi apoyo.
    2. En caso de que tengas la oportunidad de hacer una prueba previa, hazla (punto 4). Te ayudará a conocer mejor qué cómo te sentirás si acabas tomando la decisión.
    3. Una vez que hayas dado el paso, te tocará atravesar un periodo de transición. Es normal. Cuando te surjan dudas recuerda por qué estás haciendo lo que estás haciendo (punto 5). Nunca pierdas la conexión con tu por qué, es tu principal fuente de motivación cuando te cueste avanzar. Y si flaquean las fuerzas y todo falla, escucha esta canción :)
Por último, añadir que si a pesar de todo las cosas no te salen como esperabas y tienes que volver a la casilla de salida o incluso a una situación peor, no tienes por qué avergonzarte ni vivir el resto de tu vida arrepentido repitiéndote a ti mismo a diario que eres un inútil.
La hierba siempre parece más verde al otro lado, y es muy fácil mirar hacia atrás y pensar que todo era más fácil de lo que realmente fue. Lo hiciste lo mejor que pudiste con los conocimientos que tenías en ese momento, y deberías decirte lo mismo que le dirías a tu mejor amigo:
“Tío, no te preocupes que no pasa nada. Al menos lo intentaste. ¡Que te quiten lo bailao!”
Un abrazo y mucha suerte en tu camino.


Autor del post: 

noreply@blogger.com (charlie50mas)

Friday, April 13, 2018

Autocontrol, Salud y Éxito


El esfuerzo de la caminata es recompensado con creces
     En la educación, en los últimos años, ha habido una tendencia que se basaba en intentar subir la autoestima de los niños pensando que así obtendrían mejores resultados en la vida, serían más felices, evitarían la depresión, conseguirían mejores resultados en sus estudios, vidas y parejas. Como ya comenté en otras entradas, la ciencia ha demostrado en los últimos años que esto no era del todo cierto (ver:http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/02/autoestima-alta-y-crecimiento-positivo.html y http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/03/peligro-elogios-resbaladizos.html). 
     Yo suelo decir que la autoestima no tiene que ser ni alta ni baja, tiene que estar en su justo medio. Si yo mido 1’60 no debo creer que mido 1’80 pero tampoco que mido 1’40. Si al prepararme un examen creo que aún no me lo sé, cuando ya he asimilado suficientemente todos los conocimientos, seguiré estudiando y sufriendo sin necesidad, incluso puedo acumular tal nivel de inseguridad que me bloquee en el examen y deje sin responder preguntas cuya respuesta conozco. Si, por el contrario, me estoy preparando para un examen y me creo que ya me lo sé, cuando no es así, me voy a sentir segura de mi nivel de conocimiento y voy a dejar de estudiar, llevándome luego la desagradable sorpresa del suspenso. Incluso después del suspenso, puedo seguir queriendo proteger mi autoestima y mi ego y echarle la culpa al profesor “que ha puesto un examen demasiado difнcil”, o “que me tiene manнa”, impidiendo con tal actitud la posibilidad de cambio de conducta para la próxima evaluación, seguiré sin estudiar, porque seguiré convencida que yo me lo sé y que no depende de mí que apruebe o no. Tengo una hermana que es profesora de Conservatorio y me dice que hay padres que le han dicho que no puede suspender a su hijo o hija, porque le bajaría la autoestima. A mi consulta acuden muchos padres (normalmente después del desastre de alguna evaluación, especialmente tras la primera de Navidad) diciéndome que el niño o niña ha suspendido 4 asignaturas, o 6, o todas “salvo el recreo”, y me dicen que ellos creen que es porque tiene la autoestima baja, que si yo se la subo el chaval o chavala sacará buenos resultados. Después de evaluar el problema la mayoría de las veces descubro que el chaval no dedica tiempo al estudio, no el suficiente. Y entonces les explico algo que habría explicado mi abuela: que el chaval suspende porque no da ni clavo, y que el suspenso le baja la autoestima, pero que yo le voy a enseñar autocontrol y disciplina, y que cuando estudie aprobará, y eso le subirá la autoestima. El 99% de las veces los padres me miran como si les dijera que la tierra es cuadrada. 
    Vamos a explicar un poco mejor, en esta entrada, qué es esto del Autocontrol, o Autorregulación (personalmente prefiero esta segunda apelación), y qué nos dice la Ciencia de la Psicología al respecto. 
     La autorregulación se define como la capacidad de controlar o regular nuestro comportamiento, nuestros deseos o nuestras emociones para obtener algo que nos interesa en el futuro. El autocontrol o autorregulación (que no es auto-represión) puede manifestarse de dos formas:
     - Dejar de hacer algo que nos satisface inmediatamente, para conseguir algo a largo plazo que nos interesa mбs. Ejemplos de esto serían: dejar de fumar (la persona deja de hacer algo que le gusta ahora, para obtener una mejor salud a largo plazo), no dejarse llevar por la rabia cuando se está enfadado y no gritar ni golpear (la persona deja de hacer algo que querría hacer ahora, desahogar su furia, para obtener una mejor relación con los demás).
     - Hacer algo que ahora mismo nos cuesta para obtener un beneficio a largo plazo. Por ejemplo: estudiar un examen, que a nadie le apetece, para obtener el beneficio de una buena nota, o ir al gimnasio y esforzarnos para tener mejor salud o estar en forma, o hacer un rato de meditación todos los días para tener una mente más centrada y serena…
     A menudo conseguir algo positivo a largo plazo supondrá una combinación de ambas manifestaciones de la autorregulación. Por ejemplo, para estudiar una carrera uno debe todos los días dejar de hacer lo que le apetece (salir con los amigos, ver la tv o jugar con la tableta) y hacer algo que no apetece tanto (estudiar, hacer esquemas, hacer los trabajos…). Lógicamente esto se hace porque el beneficio a largo plazo es altamente deseado (nos gusta mucho la carrera que hemos escogido, por ejemplo, y nos visualizamos trabajando en esa profesión), pero ese deseo que nos impulsa debe ir acompañado de una buena capacidad de autorregulación. 
     El estudio Dunedin ha seguido la vida de los 1037 niños nacidos en esa ciudad en un año, desde su nacimiento hasta el presente. A los 32 años han comprobado que el autocontrol que mostraban estos niños en su infancia ha sido capaz de predecir los niveles de salud física, dependencia de sustancias (tabaco, alcohol u otras drogas), éxito económico, y problemas con la justicia. En el estudio han podido diferenciar el efecto del autocontrol separándolo de su inteligencia o de su clase social. Los niños y niñas con menos autocontrol en la infancia mostraban a los 32 años peor salud, más problemas económicos, más problemas con la justicia y más problemas por dependencia de sustancias. A menor autorregulación, más problemas en la vida adulta. Las personas con menor autocontrol mostraban también más errores en la adolescencia, empiezan antes a beber, fumar o utilizar sustancias, dejan antes los estudios, o se convierten en padres adolescentes. 
     Aunque en el estudio no se ha realizado ninguna intervención para enseñar el autocontrol, han comprobado que aquellos niños y niñas que mejoraron su capacidad de autocontrol entre la infancia y la adolescencia, tenían mejores resultados, mejor salud, mejor economía, a los 32 años, que aquellos que no mejoraron su capacidad de autorregulación. Esta observación anima, evidentemente, a la enseñanza de la autorregulación como un elemento básico en la educación. 
     Varios estudios demuestran que el Mindfulness mejora la capacidad de autorregulación de la persona. No es nada de extrañar, pues la autorregulación depende, a nivel fisiológico, de la función de la Corteza Prefrontal y, como ya hemos visto en otras entradas, la meditación fortalece esta zona del cerebro. 
     Sin embargo, yo añadiría aquí otra reflexión. Al comienzo de la práctica de la meditación la atención se centra con esfuerzo, con la práctica, el esfuerzo para centrar y estabilizar la atención va siendo cada vez menor. Aquellas personas que tienen miles de horas de práctica en meditación ya no necesitan esforzarse para estar atentas. De igual forma ocurre con la autorregulación. De manera natural esto ocurre sin entrenamiento. Para algunas personas la autorregulación parece suponer menos esfuerzo que para otras. Es como dejar de fumar. Hay gente que puede dejar de fumar, de un día para otro, y sin apenas esfuerzo, para otras personas eso resulta casi imposible. De igual manera el cultivo de la meditación Mindfulness puede ayudarnos a tener mejor capacidad de autorregulación, sin esfuerzo, sin que suponga una represión. 
     En otras entradas hablaremos de otros estudios que muestran resultados similares al estudio Dunedin.¿Aparte de eso? Como ya comenté en otras entradas (http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2011/09/en-1972-el-psicologo-walter-mischel.html y http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/03/peligro-elogios-resbaladizos.html), no elogies en tu hijo o hija sus notas, elogia su esfuerzo. Un 8 sin esfuerzo no vale nada, merece una reflexión y una reprimenda. Un 5 con esfuerzo vale oro, merece el elogio, porque ha habido esfuerzo. De momento os dejo otra grabación de Meditación Mindfulness para los pequeños y pequeñas de la casa. Para que sus mentes estén más centradas y serenas, para que sean capaces de autorregular sus emociones sin tanto esfuerzo.
(Estudio Dunedin en Autocontrol: http://www.pnas.org/content/108/7/2693.long#T1)

Thursday, April 12, 2018

HÁBITOS DE GRATITUD

Una de las formas más asequibles, rápidas y eficaces de sentirse entre bien, muy bien y fantásticamente bien, consiste en agradecer. Recuerdo a mi maestra de PNL repetir que “El agradecimiento es la unidad mínima de amor”. Así, si quieres amarte todavía más, es el momento de aprender a darte las gracias.
Mientras aprendí PNL, estuve en muchos trances. Algunos de ellos guiados por mi maestra. De entre todos los patrones lingüísticos que escuché en sus trances, uno de ellos me llegó muy profundo. Lo solía incluir al final de sus trances, antes de hacer que la persona regresara. Decía “Y puedes darte las gracias… por la manera en que te cuidas”. La primera vez que lo escuché en las profundidades de un trance, sentí que me tocaba por dentro muy cerca del corazón, un lugar que sentía hasta entonces entre adormecido y entumecido.
Mis compañeros y compañeras debieron de sentir algo equivalente, porque pronto me di cuenta de que incorporaban este patrón a los trances que inducían. En poco tiempo, en el grupo empezamos a sentirnos agradecidos por la manera en que nos cuidábamos. Todavía hoy, algunos años después, suelo terminar mis propios trances y meditaciones con la frase “Y me doy las gracias… por la manera en que me cuido”.
Por esto, te invito a que hagamos un poco de amor juntos aprendiendo sobre este y otros hábitos de gratitud. Recuerda: un hábito comienza con un día. Después se repite al día siguiente y todavía el día después. Cuando llevas un mes, el hábito funciona solo. De la misma manera en que recuerdas cepillarte los dientes cada día, recuerdas darte las gracias por la manera en que te cuidas. Eso te permite acceder inmediatamente al estado de agradecimiento, un estado muy agradable y contagioso. Sentirse bien es un valor preciado en este mundo. Haz más de este valor y prepárate para sorprenderte agradablemente. Aprender a amarte de esta manera tiene el potencial de cambiar tu vida para mejor en muchas áreas y niveles diferentes.

Apreciación

Inicia el proceso de apreciar. Puedes preguntarte qué puedes apreciar. ¿Por qué sientes agradecimiento? Las respuestas a estas preguntas te sorprenderán por ir a lo más básico.
Agua para beber. Comida para comer. Luz para ver por la noche y hacer funcionar algunos aparatos.  Un calentador para poder ducharte con agua caliente. Una cama en la que dormir, soñar y descansar. Un techo y paredes para protegerte del frío, el viento y la lluvia. Ropa con la que vestirte. Algunas otras cosas sencillas por las que sientes profundo agradecimiento, tal vez un instrumento musical, un vehículo con el que desplazarte o alguna cosa con la que te gusta jugar. Y estamos todavía con los objetos…
Ahora, ¿por conocer a quién sientes agradecimiento? Tal vez tus seres queridos, los seres con los que compartes tu vida. Padre, madre, hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelos y abuelas, amigos y amigas… Crea esta lista como prefieras y repásala en el orden que prefieras. Para mí es amor brutal lo que siento por la oportunidad de compartir el tiempo y el espacio con los seres a los que quiero y amo. Cuando me detengo y pienso en eso, el agradecimiento me embarga.

Instala el hábito de agradecer

Encuentra un vacío privado en tu interior en el que puedas crear un programa principal para agredecer todo esto. Puedes hacerlo sistemáticamente.
Al despertar, date las gracias por darte la oportunidad de disfrutar de un nuevo día.
Al desayunar, date las gracias por los alimentos que has preparado para ti. Puedes sentir agradecimiento por otros seres humanos que hicieron posible que estos alimentos llegaran hasta ti.
Al ducharte, da las gracias a la ducha y al calentador por funcionar. Están ahí para que puedas disfrutar de una ducha caliente, una de las experiencias más maravillosas de las que puedes disfrutar en el día a día.
Cuando llegues a tu vehículo, dale las gracias por estar ahí, esperándote, listo para llevarte adonde tú quieras. Cuando bajes de tu vehículo, dale las gracias por haberte traído hasta aquí. Un día podría dejar de funcionar. Si te acostumbras a agradecer cada vez que funciona, cuando lo haga sentirás agradecimiento por el servicio que te ha prestado en ese momento. Yo le doy las gracias a mi moto y le doy unos golpecitos cariñosos en el depósito cada vez que la encuentro y cada vez que me bajo de ella. Me lo agradece con un ronroneo.
Agradece la comida y la cena.
Cuando te acuestes en la cama y te dispongas a dormir, a soñar y a descansar, repasa el día y encuentra tres cosas que hayas hecho ese día por las que sientes especial agradecimiento. Repite esto cada noche.
Instalando este hábito de gratitud, generas unas sensaciones tan abrumadoramente agradables y placenteras que desintegran las sensaciones desagradables de cualquier cosa problemática. Es tomar el placer de un orgasmo sexual y llevarlo al corazón para permitir que se reparta desde ahí. Así es para mí. Si tú lo vives de otra manera, puedes compartirlo conmigo para que aprenda nuevas maneras de amarlo todo.

Wednesday, April 11, 2018

DECÁLOGO DE COMPORTAMIENTO PARA LOS PROGENITORES QUE NO CONVIVEN.

La guarda y custodia es “el derecho-deber de un progenitor de tener consigo al hijo, cuidarlo mientras está con él y adoptar las medidas básicas del día a día sobre alimentación, higiene, ocio, etc.”. 
El progenitor que tenga consigo a su hijo, ya sea por visitas o período vacacional, se ha de entender que lo tiene bajo su guarda y custodia.
 DECALOGO de “comportamiento” para los progenitores, para el buen cumplimiento del régimen de guarda y custodia:
1. Nunca desacredite a su ex-cónyuge delante de sus hijos, ya que ellos se sienten “parte de su mamá” y “parte de su papá”, con lo que la crítica puede dañar su autoestima.
 2. No utilice a sus hijos como mensajeros entre usted y su ex-cónyuge. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.
 3. Tranquilice a sus hijos haciéndoles entender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura.
 4. Anime a sus hijos a que vean con frecuencia a su ex-cónyuge. Haga todo lo posible por estimular las visitas.
 5. En cada paso de su divorcio o separación, recuérdese a si mismo que sus propios intereses no son los de sus hijos, por los que no debe incluirlos en ninguna negociación.
 6. Sus hijos pueden ser estimulados a actuar como su “corresponsal” en la casa de su ex-cónyuge. Trate de no pedirles que le cuenten nada que no sea del interés de ellos. Deje a sus niños ser niños.
 7. Si usted siente que no puede asumir el trance de la separación con calma y responsabilidad, pida asesoramiento terapéutico urgente. Sus problemas pueden trasladarse a sus hijos, complicándoles aún más el poder enfrentar con éxito la situación.
 8. Cumpla con sus obligaciones económicas, “alimentos” de su hijo, en forma mensual y sin interrupciones. Sepa que de no hacerlo, el perjudicado será su hijo, que además de tener que enfrentar una situación familiar compleja, deberá soportar faltas materiales, lo cual puede tener un efecto permanente por el resto de su vida.
 9. Si usted es un padre/ madre responsable, y no está recibiendo los “alimentos” por parte del que tiene obligación, no traslade su enojo a sus hijos. Esto alimenta en ellos el sentimiento de abandono, y los pone en situaciones muy difíciles.
 10. Dentro de lo posible, no efectúe demasiados cambios en la vida de sus hijos. Si además de soportar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el trauma del divorcio de sus padres. …”.
Fdo. Ignacio González Sarrió.
Psicólogo. Psicoterapeuta y Perito Forense.
Colegiado en Valencia.
grupopsico@cop.es
696102043.
Valencia.


Autor del post: 

noreply@blogger.com (psicologia juridica)

Tuesday, April 10, 2018

Qué mueve el mundo??? ...la indiferencia.

"No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena."
"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos."
» Martin Luther king
"La indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia."
» Jorge González Moore
"Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos."
"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena."
» Mahatma Gandhi
"La indiferencia es abulia, parasitismo y cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes."
"La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa."
» Antonio Gramsci
y por último, una mía...
La indiferencia se produce cuando nos preocupamos más, por las cosas que tenemos, que de las personas que decimos que queremos.
...
Qué es lo que realmente mueve el mundo??? 
Las oligarquías financieras y los grandes amasadores del capital, que han comprado el poder representativo popular (los políticos), auspiciados por la INDIFERENCIA de la gran mayoría de las personas, que dejamos en manos de indeseables, mediocres, psicópatas, miserables... las riendas de nuestras vidas, pensando que con votar una vez cada 4 años, ya hemos producido nuestra cuota necesaria, para acallar nuestra nula conciencia política...
Qué era ser un idiota???
...en la antigua Grecia el "idiota" era simplemente aquel que se preocupaba sólo de sí mismo, de sus intereses privados y particulares; sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos.
-hoy en día, los políticos, son esos "idiotas del pasado" (pero al revés), que con nuestro dinero público, se preocupan sólo de "sus intereses privados y particulares; sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos".-

Quiénes eras los idiotas en el pasado???
Pronto esta palabra se convirtió en un insulto, ya que en la antigüedad grecorromana la vida pública era de gran importancia para los hombres libres.
Ser un idiota (como persona preocupada sólo de lo suyo) se convirtió en ser un idiota con la acepción actual, ya que en la democracia era considerado deshonroso no participar de ella.
Quiénes son los idiotas actualmente???
Pues la mayoría que hemos dejado en las manos de estos "idiotas del pasado", la gestión de nuestro presente y las esperanzas de nuestro futuro.
Por ello...
...la indiferencia de la gran mayoría la que acaba moviendo el mundo, que deja a su libre albedrío, las "decisiones psicopáticas" ejercidas por una minoría, que acaba afectando a todos nosotros, la gran mayoría de indiferentes.


Autor del post: 

noreply@blogger.com (charlie50mas)

Monday, April 9, 2018

Comprendiendo la ansiedad

https://www.dropbox.com/s/sr98ras5drdqqjd/PGP%20comprendiendo%20la%20ansiedad.pdf
La ansiedad es una respuesta psicológica y fisiológica ante el peligro, puede ser por tanto adaptativa y el objetivo sería no suprimirla, sino controlarla. Sin embargo hay momentos en los que empieza a convertirse en disfuncional o patológica.  ¿Cuándo se empieza a convertir en un problema? y ¿Cómo puedo gestionarla? son algunas cuestiones que aquí nos resuelven. ¡Esperamos que te sea de utilidad!
  • Autor(es):  García-Herrera, José Mª. y Nogueras Morillas, Vanesa.
  • Editor:       Servicio Andaluz de Salud

Friday, April 6, 2018

Guía de los derechos de la mujer. Víctimas de la violencia de género

https://www.dropbox.com/s/csaz9abli1nt2gb/PGP%20Gu%C3%ADaderechosmujerviolenciadeg%C3%A9neropdf.pdf
La necesidad de información se hace aún más patente para las mujeres víctimas de violencia de género, para quienes es esencial conocer las medidas que pueden adoptarse en relación con su protección y seguridad, los derechos y ayudas que les reconoce la ley y los recursos de atención, emergencia, apoyo y recuperación integral a los que pueden acceder. Ésta es la finalidad de la presente publicación.  ¡Esperamos que te sea de utilidad!
  • Editor:      Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Gobierno de España

Thursday, April 5, 2018

Cómo saber si tu pareja te maltrata psicológicamente

Cualquier persona, bien sea hombre o mujer, que esté en una relación en la que su pareja le insulta, le falta el respeto, la denigra, o la humilla, es una persona que sufre maltrato psicológico. Pero esto no llega de un día para otro. Muchas veces la dependencia emocional precede al maltrato psicológico. En esos casos, la persona afectada acostumbra a ser la última en darse cuenta y la más sorprendida al verlo en general, ya durante el proceso terapéutico en el que se analizan los detalles de su relación. Lo más grave, es que las personas que sufren este tipo de maltrato psicológico se vuelven cada vez más dependientes.
Cada vez más ven las agresiones como algo natural, habitual, se acostumbran a ello, hasta tal punto de que les cuesta muchísimo salir de allí. Incluso hasta el punto que a menudo te dicen que no están seguras de si quieren abandonar al otro en realidad. Evidentemente quieren salir, pero su nula autoestima las confunde y las bloquea.

Estas son las características de una relación con maltrato psicológico:

—Te anulan la autoestima: te dicen o te hacen sentir que no sirves para nada, que eres un o una inútil, te ningunean, te desprecian. Esto, a su vez, hará que no te sientas «capaz de irte», de acabar con aquello, puesto que piensas, ¿a dónde voy a ir?


—El maltratador/a te da órdenes que tienes que obedecer y sientes que no tienes ninguna opción de quejarte o de expresar disconformidad, porque va a ser peor.

—No te permite ser quien eres, hacer las cosas que te gustan, ir a los sitios que te hacen disfrutar.

—Te van alejando cada vez más de tu gente, te hablan mal de tu familia, de tus amigos, y de todos los que te quieren hasta que te quedas sola/o.

- Te juzgan: lo que tu haces, cómo eres, cómo hablas... Te llevan a que cambies.

—El maltratador/a te culpa de lo que sucede, incluso de cosas que te son ajenas, haciéndote responsable de todo lo malo que hay en su vida. Aunque sean cuestiones del todo irracionales.







Autor del post: 

noreply@blogger.com (Elia Bernabeu)

Monday, April 2, 2018

La amabilidad


amabilidad
En el acto de clausura del curso académico de 2013 en la Universidad de Syracusa, George Saunders (escritor norteamericano) centró su discurso en la necesidad de volver a los valores realmente importantes en la vida (la compasión, la ternura, la amabilidad) frente a la búsqueda desenfrenada del éxito.
¿De qué nos arrepentimos? Este profesor dice que no se arrepiente de algunas elecciones equivocadas en el trabajo, o de decisiones económicas. Se arrepiente de no haber sido más amable, más compasivo, más cálido con los demás. Porque al final, ¿qué es lo que recordamos vivamente en nuestra memoria? No son las cifras, ni los títulos o méritos sino los momentos emocionalmente intensos, las personas que nos han regalado su cariño, su calidez o momentos en que lo hemos sembrado nosotros. Recordamos los momentos en los que una persona se abrió frente a nosotros o compartió su sufrimiento y respondimos con calidez, o momentos en los que otros fueron compasivos y cariñosos con nosotros.
El ponente continúa, entonces ¿por qué no somos amables siempre? Creemos que somos superiores, que somos de otra casta y miramos por encima del hombro a los otros. Estamos preocupados por satisfacer nuestras necesidades y nos desconectamos del mundo exterior. Dejamos de estar atentos a los otros y nos perdemos los momentos verdaderos, los encuentros con el otro, el momento presente.
El autor habla de que podemos hacer muchas cosas en la vida: tener un gran trabajo, amasar una fortuna, viajar, gran éxito social, hacernos famosos... pero todo eso nos estará alejando de nuestro centro, el núcleo de nuestro ser, nuestra alma. Porque hay una parte secreta y llena de luz dentro de tí que siempre te acompañará. Estamos llamados a ser lo mejor de nosotros mismos.Y esa parte de tu ser hará que compartas con los demás lo más genuino que tienes dentro: la ternura, el cariño, la amabilidad.
A medida que nos vamos haciendo mayores, la tendencia natural nos va llevando a ser más compasivos y menos egoistas. El ansia de éxito, de triunfo profesional va disminuyendo para dejar paso a la compasión hacia los demás, compartir tu experiencia, asesorar a jóvenes... Ojalá, con el paso de los años tu ego vaya disminuyendo y tu capacidad de amar vaya aumentando.
¿Cómo practicar la amabilidad, la compasión? Habla de recursos que ya hemos comentado en anteriores artículos: practicar la meditación, la oración, la contemplación de obras de arte, de belleza, hablar con un amigo.
Si quereis ir a la fuente, aquí os dejo el link.