PSICOLAX

"Cuando sabes verdaderamente quien eres, vives en una vibrante y permanente sensación de paz. Puedes llamarla alegría, porque la alegría es eso: una paz vibrante de vida."

Eckhart Tolle

Wednesday, March 30, 2016

LIBROS DE PSICOLOGÍA "ANIMADOS"


En este CANAL DE YOUTUBE LIBROS ANIMADOS  podemos encontrar algunos libros de Psicología y Autoayuda  muy populares resumidos en entretenidas animaciones.








Monday, March 28, 2016

SOBRE LA PREOCUPACIÓN y LA PREOCUPACIÓN CRÓNICA y REPETITIVA





SOBRE LA PREOCUPACIÓN:


- Es el núcleo de toda ansiedad.

- La reacción que se encuentra por debajo de la preocupación es la vigilancia con respecto a un peligro potencial.

- La preocupación es un ensayo de lo que podría salir mal y cómo enfrentarse a ello


SOBRE LA PREOCUPACIÓN CRÓNICA Y REPETITIVA:


- La dificultad es que nunca llevan a una solución positiva.

- Las preocupaciones crónicas son un asalto emocional de tono menor: surgen de la nada, son incontrolables, generan un murmullo de ansiedad, son impermeables a la razón y bloquean a la persona en un único e inflexible punto de vista acerca del tema que le preocupa.

- Cuando este mismo ciclo de preocupación se intensifica y persiste, se hace más confusa la línea que lo separa de los auténticos asaltos nerviosos, los trastornos de la ansiedad: fobias, obsesiones y compulsiones, ataques de pánico.

- En todos estos estados, el común denominador es la preocupación que causa estragos.

- La mayor parte de las personas que se preocupan constantemente pueden no dar la impresión de que lo hacen.

- Las soluciones nuevas y las formas renovadas de considerar un problema, no surgen típicamente de la preocupación, menos aún de la preocupación crónica.

- En lugar de encontrar soluciones a estos problemas potenciales, las personas que se preocupan en exceso simplemente reflexionan sobre el peligro mismo, sumergiéndose de una forma discreta en el temor asociado con este mientras permanecen en la misma rutina de pensamiento.

- Las personas que se preocupan en exceso y de una manera crónica lo hacen con respecto a una amplia gama de asuntos, la mayoría de los cuales casi no tienen posibilidades de ocurrir.


Extracto- Artículo completo nuestra página web:

http://www.inteligencia-emocional.org/investigaciones/acercadelapreocupacion.htm

Wednesday, January 20, 2016

CÓMO SE INSTALAN LOS CONFLICTOS EMOCIONALES EN EL CUERPO



La mente y el cuerpo están íntimamente relacionados, es algo que la medicina alternativa y las tradiciones milenarias de todo el mundo lo sabe desde siempre. Pero incluso la medicina ortodoxa, sabe que una úlcera de estómago puede ser producida por estrés, se te puede caer el cabello por la misma razón, etc. Pero no terminan de creer que una diabetes se instala en el cuerpo siguiendo los mismos mecanismos que la úlcera, o un cáncer, o una psoriasis, o un dolor de cabeza.

El que unas pocas cosas si se puedan somatizar y todas las demás no, es el resultado del control que tiene la industria farmacéutica sobre las universidades de medicina, sobre las investigaciones y sobre los profesionales de la salud. No hay que olvidar que una de las industrias más lucrativas del mundo es la farmacéutica. Si la “Nueva Visión” (se conoce hace miles de años en algunas culturas) de las enfermedades se extendiese totalmente, habría que buscar nuevas vías de tratamiento: la psicología y todas aquellas terapias que son afines a ésta, con el consiguiente resultado nefasto para las arcas de las multinacionales farmacéuticas.

Hay que encontrar los conflictos emocionales y resolverlos para que la enfermedad deje de existir espontáneamente al perder su sentido biológico (que lo tiene Siempre).

Por ejemplo; muchos padres y madres con hijos adolescentes han experimentado alguna vez de algún modo:

Son las 4 de la madrugada y tu hijo te ha dicho que regresaría a las 2. Su celular está fuera de servicio y llevas un buen rato preocupado mirando desde la ventana a ver si aparece. De repente se oye el estruendo de un accidente de coche en la calle de al lado (la cual no se ve desde tu ventana), y empieza el trasiego de sirenas de policía y ambulancias. En un momento y debido al miedo de que pudiera ser tu hijo, la fisiología de tu cuerpo se vuelve loca; adrenalina al tope, frecuencia cardíaca y respiratoria por las nubes, etc; Si a los pocos minutos aparece tu hijo perfectamente, todo habrá quedado en un gran susto del que tu cuerpo tendrá que reponerse (en función de tu sensibilidad), pero si aparece a las 8 de la mañana y está perfectamente, el daño en tu cuerpo será mayor. Y si has tenido la desgracia de que en ese accidente estaba tu hijo, entonces el shock ya es brutal.

Pero el tema no es la estrecha relación Cuerpo-Mente, sino los mecanismos por los cuales los conflictos se instalan en el cuerpo. Y aquí hay que empezar a hablar de qué es un ser humano.

El ser humano es una computadora biológica

Se puede considerar al ser humano como una computadora (porque funcionamos con programas) biológica (porque tenemos un cuerpo biológico). Esta computadora biológica utiliza los 5 sentidos para desenvolverse en nuestra realidad e interactuar con ella.

Tenemos la vista, por ejemplo, que recoge apenas un 0,05% de todo el espectro electromagnético. El tacto, por otra parte nos da una idea que realmente es una fantasía: no existe la materia sólida tal y como la imaginamos. Todo en el universo son campos de fuerza que interactúan, nada se toca con nada Nunca, básicamente porque no existe eso que llamamos materia como tal (todo está compuesto de espacio vacío). Y así con todos los sentidos…

Lo que realmente ocurre es que nuestros sentidos recogen unas señales electroquímicas y electromagnéticas, las llevan por el sistema nervioso al cerebro, y allí hacemos una Interpretación de dichas señales y nos montamos una película concreta.

Hay estudios psicológicos que demuestran que, de la información que recogen nuestros sentidos, añadimos y quitamos cosas para que puedan encajar con nuestras Creencias (programas).

Por ejemplo, si alguien nos cae mal y nos dice algo, aunque sea algo totalmente correcto o neutro, cogemos esa información y la pasamos por nuestros filtros (prejuicios) e interpretamos algo totalmente diferente del mensaje inicial, algo que nos reafirma en nuestras creencias sobre esa persona. Y así vamos por la vida, ajustando toda la información que recibimos en base a nuestras creencias (programas) en el fondo inconsciente.

Intentemos describir que es un ser humano atendiendo a sus estructuras, desde las más densas hasta las más sutiles:

Cuerpo Físico.

Es la parte más densa del ser humano; lo que conocemos como cuerpo material. Aquí están los huesos, músculos, vísceras, glándulas endocrinas, sistema nervioso, sistema circulatorio, ligamentos, cabello, etc.

Cuerpo Energético.

Es una parte del ser humano mucho menos densa que la parte material. Es un entramado de circuitos (meridianos de acupuntura, nadis) por el que circula la energía que se conoce como chi, ki, prana, etc. Según las culturas. Esta energía es la que da vitalidad a su contraparte material y además mantiene unida la materia al hacer de molde de ésta.

El cuerpo energético sobresale unos pocos centímetros del cuerpo físico y lo interpenetra de manera que toda parte orgánica material tiene una contraparte energética que lo anima y lo conforma, ocupando el mismo espacio.

Si a una persona le quitan la vesícula biliar por problemas de salud a nivel digestivo, su contraparte energética podría seguir activa de manera que podría empezar a padecer los típicos dolores de cabeza por una mal función energética de ese órgano que energéticamente aún permanece en el cuerpo. Algo parecido a cuando seguimos sintiendo el dolor de una extremidad amputada, fenómeno conocido como dolor del miembro fantasma.

Cuerpo Emocional.

Es un cuerpo más sutil (menos denso) que el cuerpo energético. Espacialmente hablando, se extiende mucho más allá del cuerpo energético y ya no tiene un contorno fiel al cuerpo físico, sino que es ovoide. Al igual que el cuerpo energético, también interpenetra a los 2 anteriores llegando hasta la última célula del cuerpo físico. En este cuerpo se gestiona la energía emocional.

Cuerpo Mental.

Es un cuerpo todavía más sutil que el cuerpo emocional. Se extiende más allá del límite del cuerpo emocional y su forma es también ovoide. Al igual que los anteriores, también interpenetra a los demás cuerpos. Este cuerpo gestiona la energía mental: ideas, pensamientos, creencias, etc.

Cuerpo Espiritual.

Este cuerpo es un conglomerado de varios otros cuerpos cada vez más sutiles y más expandidos (hasta el infinito), que por resumir y por la dificultad de la mente humana para conceptuarlos, lo llamamos cuerpo espiritual. Digo infinito porque llegaría hasta un punto en el que todas las cosas de la creación serían una misma cosa. Las energías que se gestionan en este cuerpo, son las más sutiles que puede haber.

En resumen un ser humano, al igual que todas las demás cosas que existen, en su parte más sutil forma parte estructural de un Campo totipotencial no manifestado. En la medida que pasa de la no manifestación a la manifestación, se empieza a desplegar una infinita gama de energías cada vez más densas, hasta llegar al cuerpo físico que todos conocemos.

El conjunto de todos estos cuerpos sutiles (radiación electromagnética de diferentes grados frecuenciales) que envuelven al cuerpo físico es lo que conocemos como Aura. Incluso en laboratorio se puede comprobar la existencia de campos electromagnéticos que rodean al cuerpo físico a 3 metros de distancia como es el caso del campo electromagnético cardíaco.

Todos estos diferentes cuerpos se intercomunican entre sí, los cuales producen Centros Energéticos (hay 7 principales situados en la columna vertebral y muchos más secundarios y menores) donde confluyen las diversas energías que nos conforman, y acaban comandando las glándulas más importantes del cuerpo físico y los plexos nerviosos cercanos.

De esta manera, un pensamiento de traición puede alterar la fisiología de una manera muy precisa cambiando instantáneamente a través de alguna glándula la bioquímica del cuerpo. Una emoción como el miedo puede provocar otro tipo de respuesta fisiológica muy precisa y diferente a la anterior, etc;

Además hay otros elementos como los nadis y los meridianos de acupuntura que conducen ciertos tipos de energías (las más densas) necesarias para el funcionamiento correcto de la células. También se sabe que en el cuerpo humano hay sustancias que actúan como semiconductores y superconductores, de manera que todo el cuerpo está a tiempo real “informado” de todo lo que pasa en cualquier punto del mismo.

De la misma manera que los diferentes virus y bacterias que tenemos en el cuerpo (cuando todo está en equilibrio) se ubican por resonancia en sitios muy precisos y no en otros, los conflictos que tenemos a nivel mental y emocional, que afectan al cuerpo físico de una forma superselectiva atendiendo al tipo de conflicto que se tiene. Además Siempre atendiendo a una lógica de adaptación y evolución: el sentido biológico.

Básicamente se trata de que un conflicto que a nivel mental o emocional no lo podemos gestionar adecuadamente y para nosotros es un problema importante, nuestra biología activa programas inconscientes como solución biológica a aquello que está en la mente o en el cuerpo emocional.

Por ejemplo, tenemos 50 años y nos despiden de la empresa. Si dada nuestra configuración (es totalmente subjetivo e inconsciente) nos obsesiona la idea de cómo voy a mantener a mi familia y a mí mismo, el cuerpo, como solución biológica podría hacer crecer las células del hígado y de esa manera tener la capacidad de aprovechar mejor los alimentos que tomemos.

A más células hepáticas, mas producción de bilis y de otras sustancias imprescindibles para hacer la digestión. Asi, en caso de carencia, el cuerpo ya está preparado para aprovechar al máximo los pocos alimentos de los que dispongamos. Este tipo de conflicto mental (energía mental), va interactuando a través (relacionado con el funcionamiento del páncreas, bazo, higado, estómago, vesícula biliar,…) de las energías más densas hasta afectar a la circulación energética más densa y alterar la correcta función de las glándulas asociadas.

Si el nivel del conflicto es pequeño, la respuesta del organismo es menor, y si el nivel de estrés es terriblemente intenso en nosotros, podríamos llegar a generar un cáncer hepático muy agresivo. O sea, ante un mismo conflicto, según el nivel conflictual, el cuerpo responde con diferentes grados de solución biológica.

Por ejemplo: "Tengo un marido con el que conscientemente quiero tener hijos, pero que inconscientemente no (porque vengo configurada con unos programas familiares inconscientes heredados que me lo impiden)." Mi cuerpo, podría solucionar esa fricción entre el consciente y el inconsciente (El inconsciente siempre gana) generando un mioma. De esa manera, el útero que ya está ocupado por el mioma, no permite que se den las circunstancias fisiológicas que favorezcan la fecundación y la gestación.

Realmente, todo aquello a lo que llamamos enfermedad, es una solución que toma el cuerpo físico ante algo que sucede en nuestro inconsciente.

De manera que cuando nos sucede algo en el cuerpo, mientras tomamos otro tipo de medidas paliativas, deberíamos preguntarnos "Para qué mi cuerpo ha tomado esa resolución?." Quizás así podríamos llegar al origen de lo que nos pasa y ponerle solución.

Si conseguimos hacer cambios a nivel inconsciente de manera que, lo que antes era un conflicto para nosotros ya no lo sea, la enfermedad (solución biológica) deja de tener sentido y desaparece sola.


*Fuente, cortesia  y autoria de la nota: consejosdelconejo.com

Monday, January 18, 2016

El Efecto Del Pensamiento En Las Circunstancias



La mente es como un jardín que puede ser inteligentemente cultivado o abandonarse y llenarse de hierbas y maleza. Sin embargo, ya sea que esté cultivado o descuidado, siempre está destinado a producir algo. Si no se siembran semillas útiles, entonces caerán, crecerán y se reproducirán en abundancia semillas de maleza.

Al igual que un jardinero cultiva su parcela manteniéndola libre de maleza, sembrando las flores y frutos que desea, así también todos debemos atender el jardín de nuestra mente, limpiándolo de pensamientos dañinos, inútiles e impuros, y cultivando los frutos de pensamientos correctos, útiles y puros.

Siguiendo este proceso, tarde o temprano descubrimos que somos los jardineros de nuestro espíritu, reconocemos las faltas en nuestra manera de pensar, captamos cada vez con mayor precisión, cómo nuestros pensamientos se encargan de moldear nuestro carácter, nuestras circunstancias y nuestro destino.

El pensamiento y el carácter son uno solo, ya que este último es la sumatoria de nuestros pensamientos dominantes. Puesto que el carácter de una persona se revela y manifiesta en sus circunstancias, es posible afirmar que el entorno de cada uno siempre estará en armonía con su estado interior. Esto no significa que las circunstancias de una persona en un momento dado sean un indicador de la totalidad de su carácter, sino que algunas de ellas están íntimamente conectadas con algún elemento vital de su pensamiento, el cual ha sido el causante de dichas circunstancias.

Cada persona está donde está por decisión propia…..Los pensamientos que han moldeado su carácter la han llevado allí. Esto es válido tanto para aquellos que se sienten decepcionados con el mundo que los rodea como para quienes están satisfechos con él.

En el proceso del desarrollo humano, cada circunstancia que enfrentamos trae consigo una enseñanza y una lección que debemos aprender; una vez que la hemos aprendido, ésta termina y da lugar a otras circunstancias.

James Allen nos recuerda lo siguiente:"La persona que piensa que su vida es el resultado de condiciones externas, suele ser víctima de ellas. No obstante, cuando crea conciencia del poder creativo que reside dentro de ella, y entiende que es allí donde se encuentran tanto las semillas, como la tierra que da fruto a tales circunstancias, sólo entonces se convierte en la dueña y señora de sus pensamientos.

La persona que por algún tiempo ha practicado el autocontrol sabe que las circunstancias nacen de los pensamientos; es consciente de que en la medida en que cambie su estado mental y su manera de pensar, cambian sus circunstancias. De igual manera, quien se dedica a corregir los defectos de su carácter con tenacidad, comienza a ver progreso rápido en su manera de pensar y actuar.

Siempre atraeremos aquello que ya se encuentra dentro de nosotros; tanto lo que amamos como lo que tememos. Inequívocamente, el ser humano siempre alcanza la cúspide de sus más preciadas aspiraciones, o cae al nivel de sus más indignos deseos. Las circunstancias son simplemente los medios mediante los cuales recibimos aquello que merecemos o que creemos merecer.

Cada semilla de pensamiento que sembramos y permitimos que eche raíces y crezca en nuestra mente, produce aquello que constituye su esencia, florece y, tarde o temprano, produce sus propios frutos de oportunidad y circunstancias.

Buenos pensamientos producen buenos frutos, malos pensamientos dan malos frutos.

El mundo de las circunstancias exteriores toma forma en el mundo interno de los pensamientos, y todas las condiciones externas, agradables y desagradables, son factores que finalmente existen para qué el ser humano aprenda, tanto de sus logros como de sus sufrimientos.Siguiendo sus más profundos deseos, aspiraciones y pensamientos dominantes -ya sean visiones engañosas, viciadas por la imaginación, o caminos de elevadas aspiraciones- el ser humano finalmente recibe por completo los frutos de dichos pensamientos en la clase de vida que termina viviendo.

Una persona no acaba en la cárcel debido a la tiranía del destino o a la injusticia de las circunstancias, sino como resultado del camino y los deseos que ha elegido perseguir. Una persona de pensamientos nobles y puros no cae en el crimen de repente, a causa de las presiones o circunstancias externas que le puedan rodear. Lo cierto es que estos pensamientos criminales, seguramente han sido secretamente albergados en el corazón, y la ocasión propicia simplemente se ha encargado de revelarlos.

Las circunstancias no hacen a la persona; ellas simplemente la revelan a sí misma.

No pueden existir condiciones que nos hagan descender en el vicio, a menos que existan inclinaciones viciosas previas; o ascender en la virtud y la felicidad sin haber cultivado continuamente aspiraciones virtuosas. Por lo tanto, como amos y señores de nuestros pensamientos, somos los arquitectos y constructores de nuestro propio destino.

Las personas no atraen hacia ellas aquello que quieren, sino aquello que son. Sus caprichos, gustos y ambiciones suelen ser pasajeros y pronto desaparecen, pero sus más íntimos pensamientos y deseos -buenos o malos- se alimentan de sí mismos. Nuestros pensamientos y nuestros actos son, o los carceleros que nos condenan a una vida de mediocridad, o los redentores que nos liberan y nos empoderan.

Nunca obtendremos aquello que deseamos, ni pedimos, sino aquello que merecemos. Los deseos y oraciones sólo son gratificados y atendidos cuando armonizan con los pensamientos y las acciones.
A la luz de esta verdad, ¿cuál es entonces el significado de aquella frase que dice que estamos luchando contra las circunstancias? Significa que absurdamente, el ser humano parece estar siempre luchando contra un efecto que no desea ver en su vida, mientras todo el tiempo está alimentando y preservando la causa que genera dicho efecto en su corazón.

Y esta causa puede ser un vicio consciente o una debilidad inconsciente; pero cualquiera que sea, retarda o anula nuestros esfuerzos y clama por una cura.

Desgraciadamente, muchas personas están ansiosas de mejorar sus circunstancias, pero no están dispuestas a mejorarse a sí mismas; por eso permanecen atadas al pasado del cual quieren escapar.
Quienes entienden y reconocen su necesidad de crecer y mejorar siempre alcanzarán los objetivos que su corazón les haya trazado. Pero para eso, deben estar preparados para realizar grandes sacrificios personales antes que puedan lograr su objetivo, entendiendo que el precio del éxito no es negociable. Y una vez han comenzado a transitar su camino, descubrirán la presencia de esa gran ley que es absolutamente justa, y que no retorna mal a quien hace el bien, ni premia con el bien a quien mal actúa.

Una vez que sabemos esto, entendemos que nuestra vida se desarrolla, y siempre se desarrolló, con justicia, y que toda experiencia pasada, buena o mala, ha sido siempre el resultado de este proceso de crecimiento.

Buenos pensamientos y acciones jamás pueden producir malos resultados; malos pensamientos y acciones no pueden jamás producir buenos resultados.

Esto no es otra cosa que afirmar que al sembrar trigo, lo único que podemos cosechar es trigo; si sembramos ortigas cosecharemos ortigas.Es fácil entender esta ley en el mundo natural, pero muchas personas se rehúsan a entender que funciona de igual manera con nuestros pensamientos y actitudes; por esta razón, actuamos de manera inconsistente con ella. El sufrimiento siempre es el efecto de los pensamientos equivocados en alguna dirección; es indicador de que el individuo está fuera de armonía consigo mismo, con la ley de su ser.

Al igual que el tratamiento de una herida o infección produce dolor y sufrimiento temporal antes de producir el alivio deseado, el único uso del sufrimiento es purificar y sanear todo aquello que es inútil e impuro. Sin embargo, una vez que se ha llegado a ese punto, el sufrimiento cesa.

Las circunstancias por las que los seres humanos sufren son el resultado de su propia falta de armonía en su manera de pensar, y aquellas que le traen paz y felicidad son el producto de una vida armónica. 

Este estado de felicidad y paz, y no las posesiones materiales, es la medida del pensamiento correcto; la infelicidad, no la falta de posesiones materiales, es la medida del pensamiento errado.Una persona puede ser desgraciada y ser rica en posesiones materiales, o puede tener pocas posesiones y gozar de una gran paz interior. La felicidad y la riqueza sólo se juntan cuando la riqueza se emplea correctamente y con sabiduría. La persona pobre sólo desciende a la miseria cuando considera su destino como una carga injustamente impuesta. Una persona no puede ser feliz, saludable y próspera hasta que no entienda que la felicidad, la salud y la prosperidad son el resultado de la armonía entre su mundo interno y externo".


*Fuente, cortesia y autoria de la nota: Camilo Cruz, (La Ley de la Atracción). 

Friday, January 15, 2016

SUPERA TU "CANSANCIO MENTAL"


"La mente fatigada provoca dispersión, falta de atención y de claridad. En la situación contraria, es capaz de ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente". 

Este interesante artículo de Mirian Subirana  habla sobre EL CANSANCIO MENTAL (tomado del EL PAIS SEMANAL/ PSICOLOGIA)

 Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos. El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.
                                  
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Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio,cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

“Las preguntas relevantes son como escobas que barren la mente y crean un espacio limpio”

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante. Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.
Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

“Cuando la mente está libre de todo conflicto, existe una energía creativa que surge libre de condicionamientos”

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada.

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.
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En una sesión de coaching, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.
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¿Qué se puede hacer para que nuestro pensamiento sea más inspirador y vigorizante y combatir el cansancio mental? Cultivar el pensamiento creativo, reflexivo y claro. ¿Cómo? Por ejemplo, haciendo un viaje a un entorno natural y observar. Mirar el horizonte que une mar y cielo en una playa; sentir la humedad del suelo o gozar de los colores de las hojas y los ruidos de la naturaleza en una montaña. Así es más fácil que la mente se calme.
Son situaciones que ayudan a parar la actividad mental durante un par de minutos y a descansar. Se trata de visualizar un espacio que me ayude a renovar el discernimiento.

En un mundo saturado de información y conversaciones que provocan ruido mental, emocional y físico, se necesita cultivar espacios internos de silencio para estar centrados. Un silencio creativo, contemplativo y generativo. Es decir, que genere positividad y bienestar, comunicación y sentido y una quietud en la cual se gesta el pensamiento transformador. Aunque uno esté en un entorno ruidoso, puede ser creador de pensamientos inspiradores como cuando está rodeado de naturaleza.

“Todo mi esfuerzo debe limitarse a controlar las idas y venidas de la mente, poner la imaginación a mi servicio y dejar de estar yo –como un esclavo– al suyo”

Tenemos la capacidad de crear las reflexiones que queremos. Utilicémosla más a menudo. Para ello, se debe controlar la mente, dirigirla y mantener centrada la atención. Si uno se queda atrapado en sus propios pensamientos, no tendrá poder sobre ellos. Cuando, observándolos, se logra separarse de ellos, se deja espacio, se asume el control y se pueden canalizar en la dirección que se quiera.

Para tener poder sobre algo se debe ver desde cierta distancia. Al observar un cuadro, si se pega la nariz a él, no se ve más que un pedacito borroso. Si nos distanciamos, podemos abarcarlo en su totalidad. En la práctica de meditaciónse aconseja sencillamente observar los pensamientos y dejarlos pasar. Llega un momento en que uno se da cuenta de que son una creación mental, una película, que uno puede dejar de crear y de seguir. Al lograr este dominio, se conecta con un estado de calma y claridad que permite crear los discernimientos de calidad que queremos. Una buena meditación revitaliza, nos llena de energía, barre la mente de reflexiones innecesarias y deja espacios para la innovación y la renovación mental.

Wednesday, January 13, 2016

SUPERA TU "CANSANCIO MENTAL



"La mente fatigada provoca dispersión, falta de atención y de claridad. En la situación contraria, es capaz de ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente". 

Este interesante artículo de Mirian Subirana  habla sobre EL CANSANCIO MENTAL (tomado del EL PAIS SEMANAL/ PSICOLOGIA)

 Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos. El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.
                                  
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Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio,cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

“Las preguntas relevantes son como escobas que barren la mente y crean un espacio limpio”

Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.

Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante. Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.
Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

“Cuando la mente está libre de todo conflicto, existe una energía creativa que surge libre de condicionamientos”


No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada.

Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.
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En una sesión de coaching, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.

A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.
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¿Qué se puede hacer para que nuestro pensamiento sea más inspirador y vigorizante y combatir el cansancio mental? Cultivar el pensamiento creativo, reflexivo y claro. ¿Cómo? Por ejemplo, haciendo un viaje a un entorno natural y observar. Mirar el horizonte que une mar y cielo en una playa; sentir la humedad del suelo o gozar de los colores de las hojas y los ruidos de la naturaleza en una montaña. Así es más fácil que la mente se calme.
Son situaciones que ayudan a parar la actividad mental durante un par de minutos y a descansar. Se trata de visualizar un espacio que me ayude a renovar el discernimiento.

En un mundo saturado de información y conversaciones que provocan ruido mental, emocional y físico, se necesita cultivar espacios internos de silencio para estar centrados. Un silencio creativo, contemplativo y generativo. Es decir, que genere positividad y bienestar, comunicación y sentido y una quietud en la cual se gesta el pensamiento transformador. Aunque uno esté en un entorno ruidoso, puede ser creador de pensamientos inspiradores como cuando está rodeado de naturaleza.

“Todo mi esfuerzo debe limitarse a controlar las idas y venidas de la mente, poner la imaginación a mi servicio y dejar de estar yo –como un esclavo– al suyo”

Tenemos la capacidad de crear las reflexiones que queremos. Utilicémosla más a menudo. Para ello, se debe controlar la mente, dirigirla y mantener centrada la atención. Si uno se queda atrapado en sus propios pensamientos, no tendrá poder sobre ellos. Cuando, observándolos, se logra separarse de ellos, se deja espacio, se asume el control y se pueden canalizar en la dirección que se quiera.

Para tener poder sobre algo se debe ver desde cierta distancia. Al observar un cuadro, si se pega la nariz a él, no se ve más que un pedacito borroso. Si nos distanciamos, podemos abarcarlo en su totalidad. En la práctica de meditaciónse aconseja sencillamente observar los pensamientos y dejarlos pasar. Llega un momento en que uno se da cuenta de que son una creación mental, una película, que uno puede dejar de crear y de seguir. Al lograr este dominio, se conecta con un estado de calma y claridad que permite crear los discernimientos de calidad que queremos. Una buena meditación revitaliza, nos llena de energía, barre la mente de reflexiones innecesarias y deja espacios para la innovación y la renovación mental.

Monday, January 11, 2016

"Somos lo que pensamos" y.. pensamos mucho y mal.


"La vida tiene altos y bajos y no siempre se pueden sortear, pero sí podemos cambiar lo que sentimos. Entrenar otra forma de pensar es el primer paso para conseguirlo" 

Esto nos dice la psicóloga Patricia Ramirez Loeffler en su artículo "Somos lo que pensamos" en el PAIS SEMANAL...



Hoy día es indiscutible la relación estrecha y dependiente que existe entre nuestra psique, emociones, conductas y la salud física. Se influyen y afectan de forma bidireccional. Situaciones como el dolor crónico, la falta de trabajo, una ruptura sentimental, hacer cola en el banco o el mismo tráfico generan en nosotros pensamientos negativos, incluso catastróficos: “Estoy harto, no puedo más”, “Este dolor me limita y no puedo hacer nada, se me quitan hasta las ganas de vivir”, y un largo etcétera. La mente puede ser nuestra principal aliada, pero también nuestra mayor rival.
Las personas suelen culpar y maldecir al entorno, a lo que ocurre a su alrededor, porque lo identifican como el causante de su malestar y sufrimiento. Pero ¿lo de fuera le genera malestar, o son sus interpretaciones sobre lo que ocurre a su alrededor lo que condiciona sus emociones?
Nuestros pensamientos influyen en nuestros comportamientos y nuestras emociones. Dependiendo de la corriente psicológica o el profesional al que lea o visite, los tachará de pensamientos negativos, catastróficos, limitantes, destructivos o inútiles. Qué más da el concepto. Lo que importa es el poder que tienen para influenciarnos, tanto positiva como negativamente.
Muchos pacientes dicen tener la cabeza como una lavadora. Ideas, miedos, discursos aterradores, pensamientos que no paran de dar vueltas en la mente. Se sienten atrapados entre palabras, incapaces de pararlas o desatenderlas. Hay personas que odian relacionarse consigo mismas porque lo que “su mente les dice” les causa una angustia tremenda.
Ahí van dos buenas noticias. La primera: usted es en gran parte el responsable de lo que siente. No es el entorno el que le genera ansiedad, sino la interpretación que usted hace del entorno. Esto le responsabiliza y también le permite controlar y actuar sobre lo que siente. Muchos querrían desligarse de todo y seguir echando la culpa de su malestar a la sociedad y a lo mal que está todo. Pero esta opción le limita y le deja sin recursos.
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El victimismo provoca que piense
más en lo que no funciona
que en lo que va bien
La segunda buena noticia es que puede modificar su estilo cognitivo en el momento en el que decida entrenar otra forma de pensar. Cientos de miles de personas consiguen preparar y acabar un maratón a pesar de lo dura que es esta prueba. Pero cuando hablamos de modificar lo relacionado con la psique, lo asociamos enseguida a dificultad, a falta de fuerza de voluntad y a nuestra forma de ser, y cuestionamos la posibilidad de cambio. Siga estos consejos para poner el pensamiento a raya.
Olvide la idea de convertirse en una persona superpositiva y superoptimista. El mundo no es de color rosa, pero tampoco un lugar negro y hostil. Se trata de buscar la utilidad de lo que piensa. Los pensamientos y las emociones son útiles cuando nos permiten resolver lo que nos preocupa e inútiles cuando no podemos hacer nada por aliviarnos. Confíe y delegue, y permita que al hacerlo los demás actúen con autonomía. El exceso de control genera ansiedad. Cuando delegue aquello de lo que no se puede responsabilizar, imagine un interruptor en la mente y póngalo en desconectado cada vez que aparezca de nuevo la preocupación. Dejar de prestar atención a lo inútil no es irresponsable. Todo lo contrario, permite que esté en el presente. Lo que sí es irresponsable es tener una reunión de trabajo y que su mente dé vueltas a un problema que no puede resolver por más que quiera y que ese estado impida concentrarse en lo único que puede atender: la reunión.
Escriba. No se trata de desconfiar de la memoria, pero para facilitarle el cambio de pensamiento necesita coger el hábito de escribir aquello que desea pensar. Escribir es una conducta organizada y facilita el aprendizaje. ¿Recuerda cómo aprendió a hacerlo sin faltas de ortografía? A base de repetición. La maestra detectaba una falta y usted la repetía en su cuaderno 10 veces. No aprendió a escribir correctamente simplemente pensando en que tenía que hacerlo. Necesitó un proceso. El mismo que requiere ahora para modificar su estilo cognitivo.
Deje de rumiar. Dar muchas vueltas a sus preocupaciones es el problema, no la solución. Rumia buscando argumentos que le dejen tranquilo, esperando encontrar esa idea brillante con la que calmar sus emociones. Pero nuestro cerebro no se apacigua dándole vueltas a ideas no controlables. En lugar de tanta vuelta, piense en soluciones. En vez de centrarse en “¿por qué me ha pasado esto a mí?”, lleve su energía a “¿qué tengo que hacer, cómo me puedo implicar para encontrar una solución?”. Piense siempre en sumar.
No lo racionalice todo, porque no todo tiene un razonamiento lógico. La vida es matemáticas, ciencia, pero también intuición y sensaciones. Aprenda a vivir con un grado de incertidumbre y a tomar decisiones con un poquito de riesgo. Considere el error como parte del juego. Genera tranquilidad la idea de que puede equivocarse y que, en el caso de fallar, buscará soluciones para volver a intentarlo. Generarse presión con ser perfecto incrementará su nivel de miedo y ansiedad, y con ello, los errores. Y eso es lo que desea evitar.

Para saber más



ANNA PARINI
Libros
En cambio
Estanislao Bachrach (Editorial Conecta)
Mindfulness: Guía práctica para encontrar la paz en un mundo frenético
Mark Williams (Editorial Paidós)
Película
El guerrero pacífico
Víctor Salva
Acepte lo que no dependa de usted. Los discursos internos relacionados con lo injusta que es la vida y con lo que no se merece pero le ha tocado solo le llevan a sentirse desgraciado. Todos hemos vivido alguna vez el lado injusto de la vida. Su existencia tiene problemas y tiene momentos maravillosos. Pero el victimismo, la falta de recursos o la baja autoestima pueden provocar que atienda, hable y piense más en lo que no funciona que en lo que va bien. Cambie su visión y su discurso. No meta el dedo en la llaga, sobre todo con carpetas del pasado. Acepte. Aceptar no es resignarse.
Quite valor a lo que no lo tiene.Si cada preocupación se convierte en una batalla personal, estará combatiendo día y noche. Usted y su escala de valores son los que deben decidir si es importante o no. No busque soluciones por las noches. Tendemos a ver todo de forma mucho más catastrófica. Las noches son para dormir, no para resolver dilemas.
Anticipar lo que puede ocurrir de forma negativa no le protege. Muchas veces anticipamos lo que no depende de nosotros: “Seguro que el profesor pone un examen dificilísimo”, “No me inspira ninguna confianza este partido, el rival lo va a dar todo”. Muchos de sus miedos versan sobre un futuro que no va a suceder. Al final, no todo termina saliendo bien, pero sí es cierto que no es tan trágico como había pronosticado. Se ha dedicado a sufrir por situaciones que no pasarán o que, si ocurren, no serán tan tremendas como imagina. El miedo anticipatorio solo aumenta su nivel de ansiedad y preocupación. Le impide estar pendiente de lo que sí funciona y le genera la sensación de vivir en un mundo amenazante. Cuando esto ocurra, sustituya su miedo al futuro por un simple “bien, pudiera ser, lo que tenga que ser será”.
Ríase de lo que piensa. ¡Qué absurdas nos parecen algunas de las ideas a toro pasado! Pruebe a hacer el ejercicio de ver la parte cómica en el momento real. Apreciar el lado humorístico le confiere control sobre sus preocupaciones y emociones. El humor también se entrena. No lo descarte por no ser hábil ni ágil con él. Vea películas, hable con personas que se ríen de sí mismas y comprobará que pronto se le contagia.
Rete a sus miedos. “Pero tú, piltrafilla, ¿acaso vas a poder conmigo?”, “¿Me voy a dejar amedrentar por ti? Pero si no tienes ni media bofetada”. Hablarle en este tono a sus miedos hará que se sienta superior a ellos.
No tenga conversaciones absurdas con sus pensamientos.No se enrede en ellos. Sus pensamientos negativos son rabietas que buscan su atención, y como se siente angustiado, se la presta. Contémplelos como si no fueran con usted. Lo que habla en su favor son sus actos, no lo que piensa. Déjelos estar en su mente, como quien acepta una peca en el brazo. Si no los escucha, dejarán de darle la lata. Cuando aparezcan, diga: “Gracias, mente”, y lleve su foco de atención a otro lugar.
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Recuerde, no se puede “no tener pensamientos” por mucho que le atormenten. Lo que sí puede es elegir otros. Como dicen en la película El guerrero pacífico, “la vida es elegir, puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas”.